Juana Contreras: “Antes de la operación, el dolor era insoportable”

Publicado el 15 de Diciembre, 2020
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Después de cuatro difíciles meses, al fin pudo respirar tranquila. Una intervención quirúrgica la liberó de la hernia que comprimía los nervios de su columna, haciéndola llorar de dolor. Hoy ha vuelto a caminar con normalidad y a sonreírle a la vida en compañía de sus hijos y nietos.

Juana Contreras siempre había sido una mujer muy activa. A sus 65 años, todas las mañanas se levantaba a cuidar a los ancianos de una fundación, hasta que un día hizo lo que ella describe como una “mala fuerza” y su vida cambió. “Empecé con mucho dolor, que me tomaba el nervio ciático hacia la pierna izquierda. Era tan fuerte que me impedía caminar, no podía estar sentada ni de pie, tampoco acostada. Gritaba del dolor que sentía y me tenían que poner calmantes. Era insoportable”, recuerda.

Pero la causa de la aguda dolencia de Juana no estaba en aquel esfuerzo físico mal realizado, sino en una hernia del núcleo pulposo alojada entre las vértebras de su espalda. El Dr. Sergio Castillo, traumatólogo y cirujano de columna de Clínica Vespucio, explica: “El malestar a causa de una hernia que comprime los nervios que salen de la columna es uno de los dolores más intensos que se pueden experimentar. Afecta la calidad de vida, limita la movilidad, produce despertares nocturnos y, en ocasiones, no permite conciliar el sueño. De hecho, Juana no encontraba una posición en la que estuviera libre de dolor y estaba realmente agotada por estos síntomas cuando la conocí, en julio de este año”.

Operarse en pandemia

“En general, en un paciente con lumbociática siempre se comienza con procedimientos conservadores previo a una intervención quirúrgica. En el caso de Juana, intentamos tratamiento con fármacos y kinesioterapia, pero no fueron suficientes”, comenta el Dr. Castillo. Por ello, luego de realizarse los exámenes de rigor, es decir, una resonancia nuclear magnética (RNM) y una tomografía computarizada (TAC), el único camino posible para aliviar las intensas molestias era una operación.

Fue así como el 8 de octubre entró a pabellón. “Antes de la cirugía no tenía ningún miedo, era lo único que quería”, confiesa. “La intervención consistió en extirpar la hernia a través de una descompresión de las vértebras L5S1 del lado izquierdo”, explica el especialista y agrega: “Durante el primer mes postoperada, las indicaciones para la paciente fueron hacer reposo relativo, caminata suave y evitar la actividad física intensa, así como no pasar largos períodos sentada, ya que esto podría aumentar el riesgo de recurrencia de
una hernia”.

Hoy Juana dejó atrás el malestar y ha vuelto a mirar la vida con optimismo: “Estoy contenta con el resultado. Estuve siempre bien atendida, el Dr. Castillo me iba a visitar a la habitación, las auxiliares y enfermeras también, muy atentas. Todos preocupados de cómo estaba. Quedé super bien de la operación, ya no siento dolor, nada. Antes no podía estar con mis nietos, porque me ponía mal genio. Ahora puedo caminar, salir con ellos. Estoy muy agradecida de todos en Clínica Vespucio y de cómo me atendieron”.

Revisa su testimonio en video a continuación:

Médico: Dr. Sergio Castillo Rivera
Especialidad: Traumatología y Ortopedia

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