El rol de la terapia ocupacional en la salud mental

Publicado el 5 de Febrero, 2020
La terapia ocupacional en el tratamiento de las enfermedades mentales

Herramientas lúdicas como el juego, la sana competencia, el desarrollo de habilidades psicomotrices, sociales y cognitivas, y la organización de rutinas, son estrategias utilizadas por la Terapia Ocupacional para abordar las dificultades asociadas a los trastornos mentales, en pacientes adultos e infanto-juveniles.

Cuando se habla de patologías mentales, habitualmente pensamos en el abordaje conjunto entre psiquiatra y psicólogo, quienes guían al paciente a lo largo de su tratamiento. Pero también existe una forma de complementar este proceso mediante la realización de actividades con significado, como es el caso del juego, para lograr el máximo de funcionalidad y autogestión. Así lo revela María Ignacia Carvallo, terapeuta ocupacional especialista en salud mental de Clínica Vespucio, quien apunta a objetivos micro y macro para medir avances en las distintas técnicas aplicadas.

“Lo fundamental es fomentar la autonomía e independencia de las personas, brindándoles a ellas y a sus familias todos los recursos disponibles para aceptar su nueva condición o confirmación diagnóstica. Por ejemplo, si posterior a un accidente, el paciente debe cambiar su organización y rutina completa, nuestro apoyo consiste en entregarle herramientas para que vuelva a realizar sus actividades cotidianas de la mejor manera, sean estas básicas, como vestirse, bañarse o alimentarse solo; o instrumentales, como el traslado, manejo de dinero o el cuidado de otras personas”, explica la profesional.

Mente sana en cuerpo sano

Los trastornos mentales ocasionan alteraciones de tipo emocional y/o del comportamiento, que afectan procesos cognitivos básicos como la motivación, la conciencia, la conducta y el aprendizaje. En este sentido, la terapia ocupacional en salud mental va trabajando con y para el paciente, hasta lograr que este vaya rearmando y equilibrando sus ocupaciones y, por ende, su vida.

Las patologías y problemáticas más frecuentes que pueden abordarse con la ayuda de la terapia ocupacional son:

En población infanto-juvenil

  • Trastorno del Espectro Autista (TEA).
  • Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad (TDAH).
  • Depresión infantil.
  • Trastorno de ansiedad.
  • Trastornos de la conducta (por ejemplo, el Trastorno Oposicionista Desafiante).
  • Trastornos de la conducta alimentaria.
  • Trastornos de la personalidad.
  • Consumo de sustancias (drogas y alcohol).

En adultos y tercera edad

  • Trastornos del ánimo (depresión, Trastorno Afectivo Bipolar).
  • Trastorno de Estrés Postraumático.
  • Trastorno de Ansiedad.
  • Trastornos de la personalidad.
  • Trastorno del Espectro Autista (TEA).
  • Demencias (siendo la más común el Alzheimer).
  • Esquizofrenia y otras psicosis.
  • Consumo de sustancias (drogas y alcohol).

“Nuestra especialidad se focaliza en intervenciones a personas con cierto grado de vulnerabilidad e impacto en la funcionalidad. Por ello, todas las personas que padezcan trastornos relacionados con la salud mental pueden ser derivadas a sesiones de terapia ocupacional. Específicamente, en esta área existe poca exploración, desinformación e, incluso, miedo a consultar debido al estigma que significa cursar con un trastorno psiquiátrico”, afirma la terapeuta ocupacional María Ignacia Carvallo. La profesional agrega que, en ese sentido, es muy importante trabajar la adherencia al tratamiento, ya que muchas veces los pacientes se niegan a la posibilidad de recibir apoyo u orientación por parte del equipo profesional, autoconvenciéndose con pensamiento como: “Es normal sentirse mal”, “solo es una etapa”, “en algún momento me sentiré bien y podré retomar mis actividades”, “es cosa de tiempo” o “tengo muchas cosas que hacer en mi casa/trabajo y no tengo tiempo para dedicar a mi autocuidado o mi bienestar”.

La importancia de las actividades significativas

Si bien en todo grupo etario existen actividades y responsabilidades características (como lo son la educación y el trabajo), muchas veces se deja de lado la importancia que se le atribuye al tiempo libre, el autocuidado y la búsqueda de espacios para practicar actividades motivantes como: leer, pintar, tocar un instrumento, hacer manualidades, realizar actividad física, cantar, participar en alguna comunidad o grupo, entre otros.

“La realización o exploración de nuevas actividades significativas es fundamental en los pacientes que cursan con algún trastorno relacionado a la salud mental, ya que con esto podemos sacar un poco a las personas de la angustia, ansiedad o sentimientos negativos y, de paso, trabajar habilidades de tolerancia a la frustración, cognitivas y sociales a través de una acción que tiene sentido para la persona”, comenta María Ignacia Carvallo.

Tiempos de respuesta

La duración de una terapia o intervención en pacientes con trastornos mentales dependerá del caso en particular, recordando que muchos de estos procesos son fluctuantes. Algunos períodos de intervención tentativos son de 6 meses a un año en el caso del Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad (TDAH); un año con metas semanales y mensuales para trastornos del ánimo en el adulto; y acompañamiento constante durante todo el proceso de crecimiento en pacientes con Trastorno del Espectro Autista (TEA).

En cuanto al tiempo en que es posible ver los primeros avances, la terapeuta ocupacional especialista en salud mental de Clínica Vespucio aclara que “todo se inicia con la evaluación y la definición de objetivos para cada paciente: “Todas las personas viven y se desempeñan en torno a diferentes contextos y procesos. En este sentido, la adherencia al tratamiento es de vital importancia para observar avances durante las terapias, por lo que las redes de apoyo y el trabajo multidisciplinario son fundamentales”.

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