Claves para detectar un aneurisma cerebral

Publicado el 21 de Abril, 2022
aneurisma cerebral

Se calcula que en el mundo cada 18 minutos existe una rotura de aneurisma cerebral y sólo un 60% de estas personas logra sobrevivir. Reaccionar a tiempo es fundamental para prevenir secuelas y/o evitar la muerte del paciente ante esta enfermedad.

En Chile, el Ministerio de Salud (Minsal) señala que la letalidad registrada en hospitales, durante el 2016, fue de 20,6%. El Dr. Enrique Terra, neurocirujano de Clínica Vespucio, explica: “Un aneurisma cerebral se produce cuando se debilitan las paredes de una arteria en el cerebro, especialmente en el sitio en que se bifurcan, lo que forma una especie de globo que, al romperse, provoca una hemorragia subaracnoidea que puede dejar graves secuelas o producir la muerte del paciente”.

Síntomas y causas del aneurisma cerebral

En la mayoría de los pacientes, esta enfermedad cerebrovascular no da síntomas, sino que se detecta cuando el aneurisma se rompe y es necesario ir a un servicio de urgencia. Sin embargo, en algunos casos, se puede reconocer por:

  • – Dolor de cabeza repentino.
  • – Náuseas y vómitos.
  • – Visión borrosa o doble.
  • – Convulsiones.
  • – Pérdida del conocimiento.

En otros casos, el aneurisma se descubre antes de romperse cuando la persona consulta por otro motivo y se realiza exámenes como scanner o resonancia magnética cerebral. 

Respecto a las causas, se cree que puede ser congénito, es decir, que el defecto de la pared arterial viene desde la gestación y la persona desarrolla el aneurisma a lo largo de su vida. 

Tratamientos disponibles

La ruptura del aneurisma tiene una incidencia cercana a 9 casos por cada 100.000 pacientes. El Dr. Terra dice que estudios han estimado que alrededor de un 20% de quienes presentaban esta patología moría antes del ingreso a un hospital. El 10% de aquellos que llegaban a un servicio de urgencia fallecía a las pocas horas, y un 47% en los días siguientes. “Estas cifras han mejorado notablemente con el diagnóstico y tratamiento precoz, pero continúa siendo una patología de extrema gravedad”, indica.

Las formas de tratamiento son:

  • Clipaje quirúrgico: Consiste en cerrar el aneurisma mediante la instalación de una pequeña grapa quirúrgica metálica para detener el flujo de sangre que llega hasta él. Se realiza durante una craneotomía abierta. 
  • Embolización endovascular: Cirugía menos invasiva que se realiza introduciendo un catéter en una arteria (por lo general, de la ingle), desde la cual se sube hasta llegar al aneurisma, el que se sella enroscando un alambre dentro de él y deteniendo así el flujo sanguíneo.

El tipo de procedimiento depende del tamaño y morfología de la lesión, así como de la edad del paciente.

Si se logran los resultados esperados, el pronóstico es positivo, aunque el gran riesgo es morir con el resangrado. “Aproximadamente un tercio de los pacientes fallece en este momento”, aclara el especialista.

Factores de riesgo del aneurisma cerebral

Se dividen en no modificables y modificables. Los principales son:

No modificables

  • – Edad (en promedio, el aneurisma se rompe entre los 40 y 60 años). 
  • – Sexo (es más frecuente en mujeres).
  • – Antecedentes familiares de aneurisma cerebral.
  • – Comorbilidades como tener riñón poliquístico, síndrome de Ehlers-Danlos o síndrome de Marfan. El riesgo de ruptura del aneurisma y de hemorragia subaracnoidea aumenta en pacientes con hipertensión arterial.

Modificables

  • – Tabaquismo.
  • – Consumo de alcohol. 
  • – Uso de drogas ilegales (como la cocaína).

Si bien el aneurisma cerebral no puede prevenirse del todo, se aconseja seguir las siguientes recomendaciones para disminuir los factores de riesgo modificables:

  • – Llevar una vida saludable.
  • – Hacer actividad física 3 veces a la semana.
  • – Evitar el consumo de cigarrillo y alcohol.
  • – Asistir periódicamente a controles médicos.
  • – Conocer la historia médica familiar.

La importancia de reaccionar a tiempo: minutos que valen oro

Cuando existe una rotura del aneurisma cerebral, el paciente puede presentar dolores de cabeza, vómitos y compromiso de conciencia que lo puede llevar al coma. El sangrado provoca un severo aumento en la presión al interior del cráneo y, al pasar el tiempo, la oxigenación del cerebro se va interrumpiendo. Por eso, la atención de urgencia es fundamental para salvar la vida.

No obstante, aunque se logre controlar la hemorragia, es posible que el paciente quede con secuelas como:

  • – Fallas motoras importantes (dificultad de coordinación, fuerza reducida, habla incomprensible).
  • – Alteraciones cognitivas (desorientación y confusión).
  • – Deterioro permanente.

El Dr. Terra plantea que el trabajo multidisciplinario para atender este tipo de emergencias es esencial: “La labor del neurocirujano, neurorradiólogo y neurólogo es crucial y debe estar siempre de la mano”.

Médico: Dr. Enrique Terra Flores
Especialidad: Neurocirugía

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