Dificultades específicas del aprendizaje (DEA): Cómo apoyar a los hijos en la vuelta a clases

Publicado el 9 de Marzo, 2021
Trastornos-aprendizaje

Alteran el correcto funcionamiento del cerebro, afectando a uno o más procesos cognitivos relacionados con el aprendizaje como leer, escribir o contar. Estas dificultades pueden ir más allá de lo académico e impactar en la relación del niño con su familia, amigos y profesores.  

Un trastorno del aprendizaje es una condición que puede hacer que una persona experimente problemas en un contexto académico tradicional de aula. Esta interferencia con el desarrollo de las habilidades de alfabetización y las matemáticas, también puede afectar la memoria, capacidad de concentración y habilidades de organización.

Las DEA suelen presentarse de forma constante a lo largo de la vida. “Persisten a pesar de la aplicación de medidas pedagógicas pertinentes, presentándose una discrepancia entre la aptitud intelectual general y el nivel de logro del niño. Se encuentran asociadas al desarrollo psicolingüístico y al ámbito neurocognitivo”, explica Cecilia Martínez, psicopedagoga de Clínica Vespucio.

Asimismo, pueden asociarse a otros problemas de tipo emocional o del comportamiento, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o ansiedad. La combinación de estos puede hacer que sea particularmente difícil para un niño tener éxito en el colegio. Por ello, el diagnóstico adecuado de cada dificultad de aprendizaje es crucial, para que el menor obtenga el tipo correcto de ayuda y pueda afrontar su escenario particular.

Tipos de trastornos

Las dificultades específicas del aprendizaje pueden presentarse en distintos ámbitos de desarrollo: 

DEA en lectura: Afecta la capacidad de comprensión lectora, el reconocimiento de palabras leídas, la capacidad de leer en voz alta y el rendimiento en las actividades que requieren leer. Esta dificultad se manifiesta a través de una lectura lenta con inversiones, omisiones, adiciones y sustituciones de letras y/o palabras.

DEA en lectoescritura: Se produce cuando un estudiante con dificultades en la lectura presenta, además, problemas de escritura/ortografía, tales como omisión de las letras, sílabas o palabras; confusión de letras con sonido semejante; inversión o transposición del orden de las sílabas; invención de palabras; uniones y separaciones indebidas de sílabas, palabras o letras; producción de textos de baja calidad o utilización de oraciones más cortas y con mayor número de errores gramaticales. 

DEA en matemáticas: Afecta el aprendizaje de los conocimientos aritméticos básicos de adición, sustracción, multiplicación y división, la comprensión de los conceptos numéricos y la capacidad de resolución de cálculos mentales o problemas de lógica.

Déficit atencional: Es un trastorno de inicio temprano, el cual surge dentro de los 7 primeros años de vida del niño/a. Se caracteriza por un comportamiento generalizado, con presencia de déficit de atención y, en algunos casos, de impulsividad e hiperactividad. Este comportamiento se manifiesta en más de un contexto, tales como el hogar, colegio y/o actividades sociales. Produce un malestar clínicamente significativo y/o una alteración en el rendimiento académico del estudiante.

Señales de alerta

Las dificultades específicas del aprendizaje pueden presentarse en distintos ámbitos de desarrollo: 

-Transcurrido un período de estudio, un niño, niña o adolescente, manifiesta dificultades de aprendizaje persistentes durante, al menos, 6 meses.

-El menor ve afectado su rendimiento académico con bajas notas o por debajo de la media de su curso, pudiendo llegar, incluso, a la repitencia.

-También surgen dificultades en procesos cognitivos como atención, concentración, memoria y pensamiento.

Diagnóstico y tratamiento

Para entregar el adecuado apoyo es fundamental pesquisar la dificultad de aprendizaje concreta, lo cual se realiza a través de una evaluación psicopedagógica que involucra el contexto en que se desenvuelve el alumno. “Una de estas pruebas es la batería psicopedagógica EVALÚA, versión 4.0. Esta se aplica a pacientes que cursan desde kínder a cuarto medio y mide capacidades generales (razonamiento, memoria y atención) y capacidades específicas (lectura, escritura y matemáticas). Proporciona información del desempeño y el nivel de competencias del estudiante y permite orientar a los padres/apoderados y docentes sobre cómo trabajar con el niño, niña o adolescente”, precisa la psicopedagoga de Clínica Vespucio. 

Otra prueba disponible es el Test de Aprendizaje y Desarrollo Infantil (TADI), que consiste en una escala estandarizada aplicable desde los 3 meses hasta los 6 años de edad para detectar potenciales retrasos en el progreso de los niños y niñas, con el fin de intervenir tempranamente. Este test se realiza por derivación desde otras especialidades, tales como pediatría, fonoaudiología y neurología infantil. “El TADI evalúa las dimensiones de cognición, motricidad, lenguaje y socio emocionalidad del menor, y está diseñado para ser aplicado de forma individual, en la primera infancia. Requiere de la participación de un adulto significativo para el niño, cuyo rol es acompañarlo durante la evaluación y responder las preguntas que le serán formuladas”, indica Cecilia Martínez.

Por otro lado, el tratamiento psicopedagógico incorpora un proceso de reeducación con técnicas específicas para cada paciente, estimulación cognitiva, hábitos y estrategias de estudio particulares, orientadas a potenciar las habilidades individuales acordes a cada estilo y ritmo de aprendizaje.

Conoce más en este video:

Médico: Cecilia Martínez Ferrer
Especialidad: Psicopedagogía

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