Déficit atencional y el regreso a clases

Publicado el 7 de Diciembre, 2018
Clinica-Vespucio-Déficit-atencional-y-el-regreso-a-clases

Distraídos, inquietos, con dificultad para controlar los impulsos y problemas para terminar las labores, son algunas de las señales más claras que indican que un menor puede tener déficit atencional. Este trastorno neurológico generalmente se diagnostica durante la vida escolar y muchas veces perdura hasta la adultez.

 

El déficit atencional es la condición neuropsiquiátrica más frecuente de la infancia. De hecho, se estima que en Chile afecta a un 10% de los niños, con una prevalencia mayor entre los varones. De acuerdo a lo señalado por la neuróloga infantil de Clínica Vespucio, Dra. Paola León, “este trastorno implica diversas alteraciones funcionales del sistema nervioso central, sobre todo en el control de impulsos y en las funciones ejecutivas”.

Se trata de un problema que tiene solución mientras se detecte a tiempo y sea sometido a un tratamiento multidisciplinario. La especialista asegura que para el diagnóstico de esta condición, se deben tener en cuenta los siguientes factores:

  1. Manifestación temprana antes de los 7 años.
  2. Intensidad y frecuencia de los síntomas superior a lo normal para la edad y etapa de desarrollo del niño.
  3. Deterioro o interferencia de forma significativa en el rendimiento en dos o más ámbitos de su vida: escolar, familiar y social.
  4. Que no sea causado por otro problema médico: efectos farmacológicos u otros trastornos psiquiátricos.

Síntomas más comunes

A los niños que manifiestan signos de déficit atencional les cuesta seguir instrucciones y tienen dificultad para concentrarse, por lo que pueden desarrollar retrasos del aprendizaje y trastornos conductuales si no son tratados adecuadamente. Los síntomas más comunes son:

  • Desatención
  • Impulsividad
  • Hiperactividad

“Según el síntoma que predomine, existen tres subtipos de déficit atencional: combinado, hiperactivo y desatento”, añade la especialista. Los dos primeros son más comunes entre los hombres, mientras que el último se da con mayor frecuencia en las mujeres.

Tratamiento

La neuróloga infantil sostiene que una vez que los padres, profesores o pediatras han detectado alguna de estas alteraciones, es fundamental realizar un procedimiento llamado multimodal. “Esto consiste en un manejo conductual-ambiental, con actividades como cambiar de puesto al niño, asignar un compañero que lo ayude, entregar oportunidades, evitar estigmatizarlo y permitir que pueda movilizarse, entre otras medidas”, afirma la Dra. León. Los profesores deben tratar de canalizar la energía del niño de forma positiva dentro de la sala de clase.

En el caso de los escolares desatentos, hay que sentarlos cerca del profesor, priorizar actividades más cortas y apoyarlos con un compañero guía que los estimule a terminar sus labores. “Lo más importante es mantener el refuerzo positivo”, especifica la neuróloga. Si es que el menor además presenta trastornos de aprendizaje u otros problemas, se puede apoyar con psicopedagogas o educadora diferencial dentro de la sala.

También es fundamental el manejo familiar, donde se deben seguir normas para ayudar al paciente que incluyen hábitos de estudio, evitar bebidas cola y glucosa, preferir alimentos ricos en vitamina B y apagar los aparatos electrónicos al menos dos horas antes de dormir.

Si con estas medidas escolares y familiares no se logran mejorar los síntomas del menor, se implementa una terapia farmacológica que actualmente utiliza dosis menores que años atrás, pero debe estar siempre supervisada por un neurólogo. “Los fármacos sirven como un salvavidas que permite que las otras intervenciones comiencen a hacer efecto y nos lleven al manejo de este trastorno a largo plazo”.

Médico: Paola León
Especialidad: Neurocirugía

¡Estemos en contacto!

Si quieres recibir nuestro newsletter mensual, información de campañas o contenido importante para tu atención, déjanos tus datos aquí.

*
*
*
*