Hagamos deporte y cuidemos nuestro corazón

Publicado el 5 de Octubre, 2017
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Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo. ¿Cómo prevenirlas? Un aliado fundamental es el ejercicio, que se puede practicar en plazas y parques a cualquier hora y sin costo.

La actividad física regular es vital para la sanidad del cuerpo y la mente. Una rutina de ejercicio, además de mantenernos sanos y con energía, ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, subir el estado de ánimo, disminuir los niveles de estrés y aumentar la seguridad en uno mismo.

Pensando en fomentar el deporte al aire libre, la Municipalidad de La Florida ha puesto a disposición de los vecinos parques con gimnasios gratuitos. Se trata de espacios comunes que disponen de infraestructura para la realización de ejercicios, sin restricción de horario ni uso y, lo que es mejor, sin costo para el usuario.

“Levantarse del sofá y comenzar a hacer actividad física, permite poner fin a una práctica sedentaria que puede generar dificultades coronarias o neurovasculares. Para el nuevo deportista, ese primer paso supone un importante cambio tanto mental como de su estilo de vida”, señala la psicóloga de Clínica Vespucio, Mercy Iriarte.

Se recomienda hacer ejercicio tres veces por semana. El cardiólogo de Clínica Vespucio, Dr. Andrés Palma, señala que “los organismos internacionales en la prevención de enfermedades cardiovasculares hablan de que deberíamos tener, por lo menos, 150 minutos de actividad física aeróbica semanal, divididos en 30 minutos efectivos diarios”.

Beneficios v/s riesgos

Realizar deporte permanente permite que el organismo actúe sobre el sistema nervioso central, estabilizando determinadas proteínas. Dentro de las proteínas endógenas generadas se encuentran las endorfinas como neurotransmisores, “que son capaces de generar una sensación de relajación y tranquilidad”, afirma Mercy Iriarte.

Por otro lado, al no realizar actividad física nos exponemos a padecer diabetes, hipertensión, osteoporosis, colesterol y triglicéridos altos, sobrepeso y obesidad, dificultades fomentadas por la falta de movilidad y el exceso de grasas, sales y azúcares en el organismo.

“El sedentarismo lleva a todas las complicaciones propias de ese estado, que favorecen la formación de coágulos y toda la cadena que representa el espectro final de las enfermedades cardiovasculares, como infarto, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca, renal y enfermedades de las arterias, cuando la prevención ha fallado”, explica el Dr. Palma, de Clínica Vespucio.

Asimismo, el facultativo enumera aquellas enfermedades y hábitos más habituales en la población, enfatizando que se trata de patologías que conforman factores de riesgo que pueden dañar el sistema cardiovascular:

  • Hipertensión (aumento de la presión arterial por encima de los valores establecidos como normales): entre un 20 y 25% de la población la padece. No siempre es diagnosticada y, lo que es peor, un importante número de pacientes, pese a saber que tienen esta patología, no la controlan adecuadamente.
  • Diabetes mellitus: enfermedad de alta prevalencia en el mundo occidental, relacionada al sedentarismo, sobrepeso y obesidad.
  • Tabaquismo: se asocia a muerte prematura por infarto.
  • Dislipidemia: niveles elevados de colesterol o grasas en la sangre.

¿Cuál es el mejor consejo? Aprovecha esta época para realizar entrenamientos funcionales en plazas y parques. Y recuerda que, al mejorar el equilibrio mental con actividad física, conseguiremos aumentar la autoestima, perfeccionar la concentración, mejorar el sueño y alejarnos de cualquier patología cardiovascular.

Médico: Dr. Andrés Palma Stange
Especialidad: Cardiología