Guía para una siesta saludable

Publicado el 9 de Agosto, 2018
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Existen momentos a lo largo del día en los cuales nos resulta más fácil aprender, trabajar, estudiar o dormir. Por ello, una siesta muy larga o a horas cercanas a la noche puede interferir con nuestro reloj biológico y generar problemas para conciliar el sueño.

 

Aunque para algunos dormir siesta es una práctica poco común que solo se da en ocasiones específicas de mucho cansancio, para otros se ha convertido en un hábito necesario para seguir funcionando a lo largo del día.

De hecho, esta actividad se encuentra entre las diez más populares de los chilenos en su tiempo libre. En este escenario, la neuróloga de Clínica Vespucio, Dra. Evelyn Benavides, advierte que “si la siesta es necesaria todos los días por períodos prolongados, podría ser síntoma de alguna enfermedad del sueño”.

Lo ideal es mantener un horario lo más estable posible entre el día y la noche, y dormir siestas breves y ocasionales. “Deben durar máximo 40 minutos y terminar antes de las 16 horas”, agrega la especialista. De lo contrario, es posible generar cambios en el reloj biológico cerebral y empezar a confundir los horarios. “Esto dificulta la conciliación del sueño en la noche y aumenta las posibilidades de sufrir trastornos como el insomnio”, afirma la Dra. Benavides.

Los detalles del descanso

Considerando la duración que debe tener una siesta, lo importante es adoptar medidas que nos ayuden a levantarnos y dejar de posponer la alarma. Por ello, las recomendaciones de la neuróloga son:

  • Establecer alarma para despertar.
  • Dormir recostado sobre una cama.
  • No cambiar la ropa por pijama.
  • Mantener la pieza iluminada.

Estas condiciones disminuyen la posibilidad de extender la siesta y tener problemas para conciliar el sueño en la noche.

El cansancio después de almuerzo

Según detalla la especialista, “la atención y el aprendizaje en la mayoría de las personas tiene un máximo entre las 10 y 12 horas, y declina después de las 14 horas con un nuevo aumento a las 16”. Lo anterior se relaciona con la ingesta de alimentos, ya que la irrigación sanguínea y los procesos metabólicos cerebrales son menores a la hora de almuerzo, donde se privilegia la absorción de nutrientes en el sistema digestivo. Es por esto que nos cuesta retomar las actividades después del horario de colación, cuando la siesta se vuelve una tentación para muchos trabajadores y escolares.

Médico: Dra. Evelyn Benavides Simón
Especialidad: Neurología