Cirugía para superar la hiperhidrosis

Publicado el 6 de Diciembre, 2017
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Con la llegada de las altas temperaturas, tareas tan simples como manipular lápices, papeles, botones, herramientas e incluso equipos electrónicos se hacen muy difíciles para quienes sufren de sudor excesivo. Conocida como hiperhidrosis, esta patología puede resolverse, en gran medida, con una intervención quirúrgica disponible en nuestra clínica.

 

El calor y la humedad del verano provocan mayor sudoración, lo que puede ser molesto para todos. Sin embargo, el 1% de la población padece hiperhidrosis, enfermedad que provoca el exceso de transpiración en manos, axilas o rostro, sin importar la época del año o la temperatura ambiental.

Esta patología se debe a un fallo en el sistema nervioso autónomo, que estimula de manera exagerada las glándulas sudoríparas. “Aunque a primera vista puede parecer una enfermedad benigna, en casos extremos puede provocar hongos, descamación de la piel, mal olor, irritación y pigmentación de la dermis. Finalmente, afecta todos los ámbitos de la vida de las personas e incluso puede inhabilitarlos en algunas tareas”, explica el Dr. Fernando Benavides, cirujano de tórax de Clínica Vespucio. De hecho, en muchos casos, quienes la padecen se vuelven retraídos e incluso evitan el contacto social.

Cómo se detecta

El diagnóstico de esta enfermedad suele ser simple, debido a que el principal síntoma es la sudoración excesiva. Sin embargo, con la ayuda de un análisis de sangre se puede determinar si hay un problema en la tiroides o si los niveles de glucosa en la sangre son anormales, los que podrían estar provocando la hiperhidrosis.

El especialista sostiene que, pese a que aún no se ha esclarecido la causa principal, existen algunas medidas que pueden ayudar en la prevención de esta patología. “Se recomienda el uso de prendas frescas y de materiales sintéticos, ya que repelen el sudor. Además, se debe evitar el consumo de alcohol, café, té, tabaco y alimentos picantes, ya que éstos estimulan la producción de sudor”, sostiene el Dr. Benavides. 

La solución: simpatectomía videotoracoscópica

Para controlar esta enfermedad hay distintos procedimientos que pueden ayudar a disminuir o incluso erradicar la transpiración. Tales tratamientos van desde el uso de soluciones tópicas con aluminio –en primera instancia–, del Botox, la aplicación de corriente galvánica en las zonas afectadas (Iontoforesis), hasta la simpatectomía videotoracoscópica.

El doctor Benavides explica que a través de esta intervención “se logra la desconexión de las glándulas sudoríparas de su inervación, mediante la resección y/o sección de la cadena simpática torácica”. Esta cirugía se reserva para los pacientes con un grado moderado a severo de la enfermedad y para aquellos que no obtuvieron resultados con otros métodos alternativos previamente.

El procedimiento consiste en la introducción de una cámara óptica que secciona y cauteriza los ganglios simpáticos responsables de estimular la producción de sudor en la cara, palmas de las manos y axilas. “La técnica ha mejorado mucho ya que actualmente es mínimamente invasiva y con la experiencia acumulada, se está haciendo de una manera mucho más simple en términos de implementación y manejo intra y postoperatorio inmediato y alejado”, explica el cirujano. De hecho, esta alternativa tiene un grado de éxito de 70% en la cara, 98% en las manos y 93% en las axilas.

Es importante tener en cuenta que, luego de la cirugía, la transpiración normal de nuestro cuerpo busca vías alternativas para ser excretada y esto ocurre principalmente a través de la espalda, estómago o las piernas en un 50% de los pacientes operados, siendo severo sólo en un 4% de ellos.

Otras soluciones

Las soluciones antitranspirantes suelen usarse como primera medida para disminuir el sudor. Éstas contienen una fórmula con distintas concentraciones de cloruro de aluminio, generalmente se aplican en el día y en la noche, y su efectividad tarda alrededor de cinco días en manifestarse. “Esta alternativa suele ser una respuesta transitoria para esta patología y frecuentemente produce una inflamación muy molesta en el paciente” afirma el especialista.

Cuando se busca disminuir la transpiración específica de las axilas, se puede aplicar Botox, asumiendo su alto costo y su efecto transitorio, por lo que se requieren reaplicaciones cada 6 meses.

En el caso de la corriente galvánica, el especialista explica que es un tratamiento temporal para tratar la hiperhidrosis en las manos, el cual tiene por objetivo destruir las glándulas sudoríparas. “En general es bien tolerado por los pacientes y con pocos efectos adversos; sin embargo, su rendimiento terapéutico no es óptimo”, advierte el Dr. Benavides.