Riesgos de la fiebre alta en los niños

Publicado el 1 de Agosto, 2019
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Entendemos por fiebre la temperatura detectada por vía axilar que es mayor a 38°C, mientras que, por vía rectal, por sobre los 38,5°C, considerándose alta más allá de los 39,4°. Si así fuera, se debe siempre comprobar con termómetro y no por apreciación personal de los padres o el cuidador a cargo. Aquí te contamos por qué.

La fiebre es un mecanismo defensivo del organismo frente a un ataque producido por una infección y otras causales. Es el motivo de consulta más frecuente en urgencias o consulta ambulatoria, y se produce cuando el termostato interno del cuerpo aumenta la temperatura por encima de su nivel normal en respuesta a una agresión determinada, sea por una reacción inflamatoria inespecífica o directamente por la acción de componentes microbianos.

La Dra. Gema Pérez, jefa del Centro Médico de Clínica Vespucio, explica que “la temperatura normal es de 36° a 37°C, pero un alza hasta 37,5° puede ser fisiológica. Si la temperatura oscila entre 37,5° y 37,9°C, decimos que el paciente está subfebril y, mayor a 38°C, con fiebre”.

Para entender bien el riesgo que implica la fiebre alta en lactantes, preescolares y escolares, la especialista señala que “el principal es la convulsión, sobre todo en pacientes con antecedentes personales o familiares de crisis de convulsión febril o de epilepsia, escenario que es más frecuente entre los 6 meses y los 5 años”.

A lo anterior, también hay que agregar que la fiebre alta puede ser nociva en niños que están sumamente debilitados o que enfrentan una enfermedad pulmonar o cardiovascular grave, al verse amenazados por el aumento del consumo de oxígeno y el gasto cardíaco, generados por el daño en sí mismo de la fiebre o por la infección causante.

Recomendaciones

¿Qué hacer en caso de fiebre? Lo primero que sugiere la Dra. Pérez es: “Se debe bajar cuando es mayor o igual a 38,5°C. En niños que presenten antecedentes de convulsiones previas, se debe bajar apenas tengan 38°C o se evidencie que está en ascenso”. Para bajar la temperatura, se pueden usar medidas físicas y/o farmacológicas.

  • Lo primero, consiste en desabrigar al niño, poner compresas húmedas tibias (no frías) en frente, tórax, abdomen, zona inguinal y axilar.
  • En relación con medicamentos, el más usado es el paracetamol, ya que tiene menos efectos adversos, salvo en pacientes con alergia, problemas hepáticos o reacción adversa previa.
  • También se recomienda el uso de ibuprofeno y diclofenaco.
  • Si no hay respuesta a estas medidas, el paso siguiente es la consulta con un pediatra.
  • El niño con fiebre debe mantenerse en reposo en su hogar, en un ambiente termoneutral con poca ropa.
  • Su alimentación debe ser liviana, según tolerancia, y no forzarlo a comer.
  • Es importante que el niño consuma abundante líquido.

La facultativa de Clínica Vespucio sugiere consultar cuando se trata de una urgencia:

  • Hay fiebre por más de 3 días en niños sanos y grandes.
  • Hay fiebre en menores de 3 meses.
  • Fiebre en paciente con patología oncológica o tratamiento inmunosupresor.
  • Fiebre en paciente con antecedentes de cirugía reciente.
  • Fiebre sobre 39°C, acompañada de escalofríos, reticulado de la piel, tono violáceo o mucosa.
  • Fiebre acompañada de cefalea que no cede con analgésicos y antipiréticos de uso habitual, y/o vómitos importantes.
  • Fiebre acompañada de compromiso importante del estado general, gran irritabilidad, rechazo alimentario y somnolencia.
  • Fiebre en pacientes con patología crónica.
Médico: Dra. Gema Pérez Alarcón
Especialidad: Pediatra intensivista

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