RCP: 7 pasos para salvar una vida

Publicado el 8 de Enero, 2018
Clinica-Vespucio-RCP

Identificar las situaciones que pueden producir la detención de la actividad cardíaca y saber reaccionar ante ellas, es crucial para evitar secuelas o, incluso, la muerte.

 

La reanimación cardiopulmonar (RCP) es un procedimiento de emergencia para salvar la vida de una persona que dejó de respirar y cuyo corazón cesó de latir. Esto puede suceder con un ataque cardíaco, después de un golpe de corriente eléctrica, asfixia por inmersión o cualquier otra circunstancia que ocasione la detención de la actividad cardíaca. “El objetivo es mantener el flujo de sangre y oxígeno al cerebro y a otros órganos nobles, lo suficiente para evitar daños y secuelas neurológicos”, explica el jefe del Servicio de Urgencia de Clínica Vespucio, Dr. Franco Utili.

Cómo practicar la RCP

“La RCP combina respiración boca a boca y compresiones torácicas”, aclara el especialista, y detalla los pasos que se deben seguir:

  1. Asegurar el lugar: eliminar los peligros que puedan amenazar la integridad del paciente y de las otras personas, despejando el espacio donde se encuentra el accidentado.
  2. Comprobar el estado de consciencia: arrodíllese a la altura de los hombros de la víctima y agítela con suavidad. Luego, acérquese a su cara y pregúntele en voz alta si se encuentra bien.

Si el accidentado responde, no lo mueva y busque una segunda medida a los síntomas que presente. De lo contrario:

  1. Situar a la víctima en posición de reanimación: boca arriba con brazos y piernas alineados sobre una superficie rígida y con el tórax al descubierto.
  2. Abra la vía aérea: coloque una mano sobre la frente y con la otra presione el mentón hacia arriba, para evitar que la lengua impida el paso del aire hacia los pulmones.

“Si la víctima respira normalmente manteniendo la vía aérea abierta, ubíquela en posición lateral de seguridad y compruebe periódicamente que siga respirando hasta que llegue ayuda especializada”, afirma el urgenciólogo. Cuando esta acción no mejora el estado del paciente, continúe con la RCP:

  1. Inicie las maniobras de reanimación: realice 30 compresiones torácicas en el centro del pecho con sus dos manos e intente hundirlo por lo menos 5 cm o un tercio del diámetro anteroposterior del tórax, a una frecuencia de 120 compresiones por minuto.
  2. Respiración boca a boca: después de las 30 compresiones, realice 2 insuflaciones boca a boca con la vía aérea abierta (frente-mentón) y la nariz tapada. Alterne compresiones-insuflaciones en una secuencia de 30 compresiones y 2 insuflaciones a un ritmo de 120 compresiones por minuto.
  3. No interrumpa esta acción hasta que la víctima inicie respiración espontánea, se canse o llegue ayuda especializada.

¿Es la misma técnica en niños?

El procedimiento varía ligeramente dependiendo de la edad o tamaño del paciente. “En niños, la secuencia debe ser de 30 compresiones por 2 ventilaciones si hay un reanimador, y 15 compresiones por 2 ventilaciones si hay dos reanimadores”, especifica el urgenciólogo.