Cálculos renales: prevenir y actuar a tiempo

Publicado el 6 de Diciembre, 2017
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Los cálculos o litiasis son formaciones de cristales en las vías urinarias, que habitualmente afectan a personas entre 40 y 50 años con una leve predisposición hacia el sexo masculino. Afectan a 1 de cada 10 personas y sólo en algunos casos ocasionan síntomas como dolor, sangre en la orina o infección urinaria.

 

Es una patología que se presenta con mayor frecuencia en hombres de entre 40 y 50 años, pero de la que nadie está libre. Los cálculos renales  pueden producir desde pequeñas molestias hasta intensos dolores e, incluso, la pérdida del riñón en los casos más graves. Actualmente se ha convertido en una de las enfermedades más comunes entre la población occidental y, según afirma el endourólogo de Clínica Vespucio, Dr. Felipe Águila, “se forman en 1 de cada 10 personas, con diversos tamaños que pueden alcanzar centímetros”.

Síntomas

Los pacientes con cálculos renales se pueden clasificar en dos grupos: aquellos que son asintomáticos y los que presentan padecimientos relacionados con la litiasis. En el primer grupo, la enfermedad se diagnostica a través de exámenes de imágenes realizados por otras causas, en los que aparecen los cálculos como un hallazgo. En estos casos, se debe evaluar la necesidad de tratamiento o de vigilancia.

Por otro lado, en quienes sí se identifican síntomas, los más frecuentes son:

  • Cólico renal o cuadro de dolor en la región lumbar, de aparición súbita y de gran intensidad
  • Hematuria o sangre en la orina
  • Infecciones urinarias
  • Falla renal crónica

Factores de riesgo

Hay múltiples factores que pueden explicar la formación de cálculos en una persona. Existe el componente genético, en que el paciente nace con una predisposición metabólica que provoca que su riñón genere cálculos. “Otros factores son adquiridos a lo largo de la vida, como estados sistémicos de aumento de calcio por una pérdida de éste desde los huesos, generada por postración o tumores. No obstante, las causas que nos deben preocupar aún más son aquellas que podemos evitar; es decir, las que están relacionadas al estilo de vida, como la alimentación, hidratación, obesidad y síndrome metabólico”, afirma el especialista.

Así, para evitar la aparición de cálculos renales, existen diversas acciones que se pueden adoptar y que varían según el tipo de enfermedad que presente el afectado. Las medidas generales tienen relación con “disminuir el consumo de sal, hidratarse de manera adecuada, evitar el sobrepeso y el sedentarismo, mientras que las medidas específicas pueden ir desde disminuir o eliminar el consumo de determinados alimentos, hasta fármacos para corregir una alteración metabólica diagnosticada”, describe el Dr. Águila. 

Opciones de tratamiento

En menos del 10% de los casos, en cálculos de ácido úrico, esta patología se puede tratar de disolver modificando el pH urinario. El resto de los pacientes normalmente requiere tratamiento quirúrgico.

El procedimiento para combatir los cálculos urinarios pasó de grandes cirugías abiertas, a métodos mínimamente invasivos, extracorpóreos, endoscópicos y percutáneos. La litotripcia extracorpórea es una técnica que genera una onda de choque dirigido desde la piel hasta el cálculo, que al aplicarlo repetidas veces logra fragmentar una piedra hasta convertirla en arena, para ser eliminada de forma espontánea por el paciente al orinar. “Este método es efectivo y se realiza de forma ambulatoria, pero lamentablemente no todos los pacientes son candidatos”, aclara el urólogo.

Para aquellos que no pueden recurrir a la litotripcia extracorpórea, existe la cirugía urinaria endoscópica retrógrada, cuya técnica es uno de los campos en los que la tecnología más ha avanzado en los últimos 10 años. “Actualmente contamos con instrumentos muy delgados, flexibles y digitales, con los cuales se puede acceder, bajo visión directa, desde el meato urinario hasta el riñón”, asegura el especialista, quien continua explicando que “para la fragmentación del cristal se utiliza un láser y para extraer los pequeños trozos, canastillos y pinzas endoscópicas especiales”.

Finalmente, cuando se tienen grandes masas litiásicas en el riñón, se utiliza la técnica percutánea, en la cual se planifica un acceso desde la piel al riñón, para luego dilatar un trayecto de menos de 1 cm de diámetro, por donde accede un instrumento llamado nefroscopio con el que se ven, fragmentan y luego extraen las piedras.