Obesidad infantil: El mal del siglo XXI

Publicado el 8 de Febrero, 2016

Es considerado uno de los problemas de salud pública más graves de los últimos 100 años y está adquiriendo características de epidemia, sobre todo en las sociedades en desarrollo. Según la nutricionista de Clínica Vespucio, Patricia Torres, los padres son los que proveen la alimentación a los niños, por lo que son ellos los responsables de generar conciencia sobre la importancia de una buena nutrición en sus hijos.

El sobrepeso y la obesidad infantil se definen, según la Organización Mundial de la Salud, como la acumulación anormal o excesiva de grasa corporal que supone un riesgo para la salud. Según la nutricionista de Clínica Vespucio, Patricia Torres, su principal causa es el desequilibrio entre la ingesta y el gasto calórico, lo que se ve potenciado por el aumento de la disponibilidad de alimentos altos en grasas y azúcares y a la disminución de la actividad física reflejado en los altos porcentajes de sedentarismo.

“Los menores más propensos a desarrollar obesidad son los hijos de padres obesos, las mujeres debido a la distribución y cantidad de grasa, algunos grupos étnicos, los recién nacidos pequeños para su edad gestacional o con signos de déficit nutricional intrauterino y la población sedentaria”, explica la profesional.

La obesidad infantil puede mantenerse durante la edad adulta, lo que puede favorecer enfermedades crónicas no transmisibles como hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

 

Cambios que pueden generar avances

Según explica Patricia Torres, lo ideal es la prevención del sobrepeso a través de la educación de hábitos de alimentación saludable y la detección temprana de la ganancia de peso. En este sentido, sus recomendaciones son fomentar el consumo de frutas y verduras, escoger lácteos descremados o semidescremados, promover el consumo de legumbres y frutos secos, preferir carnes blancas y consumir pescado al menos dos veces a la semana, además de fomentar la actividad física y evitar que los niños estén más de dos horas frente al computador o la televisión.

 

Atención con estas recomendaciones

Preparar los platos preferidos de los niños de una forma entretenida y saludable (se puede jugar con los colores de los alimentos), sin utilizar aceite frito y prefiriendo las preparación el jugo, horno, asada o a la plancha.
Reemplazar los postres altos en azúcar por tutti frutti con jalea sin azúcar o merengue con sucralosa.
Si el niño no puede dejar de tomar bebidas azucaradas, preferir las light o zero, jugos dietéticos y/o agua de cocción de frutas sin azúcar, sin olvidar que debe tomar agua como principal hidratación.
Mantener la frutera llena para disponer siempre de estos alimentos.
Organizar el tiempo para realizar actividades entretenidas con los niños. Por ejemplo, salir a la plaza a jugar.
Comer las comidas de la casa en familia y no en las piezas de cada uno, es una forma de compartir y saber cómo estuvo el día del otro.
La comida más importante del día es el desayuno, por lo tanto se debe fomentar su consumo para empezar el día con todas las energías.
Que toda la familia se involucre en la alimentación del niño para que no sienta que es sólo una prohibición para él.

Médico: Patricia Torres Torres
Especialidad: Nutrición