Los factores predisponentes para desarrollar una Dermatitis Atópica en niños

Publicado el 4 de Enero, 2017

En época en que la radiación solar es más potente, podemos observar más enrojecida algunas zonas de la piel, que debemos tener en cuenta si sucede de manera constante. La pediatra de Clínica Vespucio, Dra. Gema Pérez, asegura que hay personas que por predisposición genética o agentes ambientales desarrollan una barrera inmune deficiente que los hace más sensibles a padecer alergias.

En los niños, la alergia más común se denomina Dermatitis Atópica o Eccema cutáneo, enfermedad crónica que produce enrojecimiento, irritación, picazón  (prurito) y en algunos casos lesiones cutáneas que se podrían sobre-infectar. En este contexto, la pediatra de Clínica Vespucio, explica que “los menores en general deben ser abordados de manera integral debido a que están un poco más condicionados a hacer diferentes patologías secundarias por la deficiente barrera de inmunidad que poseen”.

Los principales factores que predisponen a una Dermatitis Atópica son:

Asociado a alimentos y fármacos

Muchos de estos pacientes desarrollan secundariamente a la dermatitis atópica, enfermedades gástricas por alimentos procesados, uso de colorantes y otras sustancias. La especialista advierte que “lo importante es determinar cuál es el origen de la alergia, por ejemplo, proteína de la vaca, huevo, maní, pescado, gluten, a componente principal o excipientes de fármacos, conservantes, preservantes o colorantes”, explicó la Dra. Pérez.

Por contacto

Estos pacientes generalmente son más sensibles a alérgenos y al contacto con metales, sustancias tóxicas, contaminantes, al pasto y polvo en suspensión. Por lo general se manifiesta con enrojecimiento mayor, pruritos, irritación, ampollas o lesiones cutáneas con heridas. También con productos de aseo como detergentes para la ropa,  jabones, shampoo, cremas o perfumes.

Factor psicológico

Las alergias a la piel producen mucha picazón durante todo el día y noche. Esta situación, según la pediatra de Clínica Vespucio, puede estar asociada a cuadros de estrés, fatiga y trastornos del sueño, por lo tanto, el menor puede presentar mayor irritabilidad, cansancio y déficit atencional con o sin hiperactividad. Si esta condición persiste, tras el manejo adecuado de la Dermatitis atópica es necesario recurrir a un control.

Condiciones ambientales

La especialista sostiene que se debe evitar exponer a los niños por períodos prolongados a lugares al aire libre con mucho sol de frente o, de lo contrario, hay que aplicarles protector solar (en > de 6 meses, de marcas especiales para pieles sensibles o atópicas) y usar ropa con protección UV. También aconseja no frecuentar sitios con árboles que expelen mucho polen y cuando se hace aseo en la casa, lo ideal es que no tengan contacto con materiales que acumulen polvo y ácaros; ideal que no duerma con los peluches o lavarlos frecuentemente.

El humo del cigarrillo puede agudizar el cuadro, con más de algún síntoma que evidencie otras enfermedades en personas atópicas como asma o rinitis.

Tratamiento óptimo y educación para familiares

El manejo adecuado además incluye educación a los niños y familiares, como charlas informativas que se  realizan en Clínica Vespucio para pacientes con esta patología con el apoyo de laboratorios que ofrecen productos para atópicos.

En la última sesión realizada el pasado 28 de octubre, se les explicó a los pacientes las medidas básicas y generales de cuidado como el baño corto, con agua tibia a fría, aplicar jabón neutro sin perfume directo con las manos sin esponjas para evitar potenciar el daño a la piel y el prurito (picazón), secado suave y con tocaciones, hidratación con cremas especiales sin colorantes ni perfumes que aportan nutrientes que carece la piel de estos niños, no usar NUNCA aceite emulsionado y lavar la ropa con detergentes neutros o de bebé y darles un enjuage extra, retirar etiquetas y preferir ropa de algodón al contacto directo con la piel.

La Dra. Gema Pérez de Clínica Vespucio,  explica que los niños están más condicionados a hacer diferentes patologías secundarias por la deficiente barrera de inmunidad que poseen y en donde el patrón de reacción alérgica se repite en el tiempo. “Hay distintas cosas en las que hay que fijarse, como por ejemplo si uno conserva todas las medidas de higiene, aseo, hidratación y si se hace todo como corresponde y el niño no mejora; hay que consultar con un especialista para descartar cualquier otra patología en el menor”, recomienda la pediatra.

 

Médico: Dra. Gema Pérez Alarcón
Especialidad: Pediatría