Dislexia, cuando las letras se confunden

Publicado el 8 de Noviembre, 2018
Clinica-Vespucio-dislexia

No se trata de una enfermedad. Lo correcto es hablar de una condición con la que conviven diariamente algunos niños, adolescentes e, incluso, adultos, quienes deben aprender a compensar esta dificultad mediante una detección oportuna y la intervención psicopedagógica adecuada.

 

La dislexia es “una dificultad específica del aprendizaje de la lectura (DEA) de origen neurobiológico, que afecta la precisión, fluidez y automatización del proceso lector. Se caracteriza por la presencia de una inteligencia normal o promedio y ausencia de dificultades visuales, auditivas u oportunidades socioculturales y de enseñanza”, explica Paloma Vilches, psicopedagoga de Clínica Vespucio.

Desde el ámbito académico, la dislexia puede afectar diversas áreas del aprendizaje:

  • Comprensión lectora y precisión escrita.
  • Ortografía visual/fonética y adquisición de vocabulario.
  • Memoria verbal (recordar nombres de letras, días de la semana, meses) e indicadores de desatención.
  • Tendencia a fatigarse con facilidad y a no cumplir con tareas en plazos propuestos.

Diagnóstico

La dislexia puede diagnosticarse desde que un menor es expuesto a la educación formal, aunque también es posible observar indicadores desde la etapa preescolar. Sin embargo, “estos pueden no manifestarse inmediatamente hasta que la exigencia académica aumenta considerablemente, sobrepasando la capacidad de compensación cognitiva”, agrega la especialista.

El proceso de diagnóstico requiere indagar en el historial académico del niño/a y aplicar pruebas específicas que permitan valorar el desempeño escolar en ámbitos como la lectura, escritura y el cálculo.

¿Cuándo consultar?

Según Paloma Vilches, “es fundamental hacerlo cuando un niño/a presenta bajo rendimiento académico, principalmente en las asignaturas que requieren de automatización del proceso lector, encontrándose dentro de una categoría bajo lo esperado para su curso y edad”.

La principal recomendación para los papás es estar atentos a las siguientes señales en sus hijos:

  • Presentan lectura vacilante.
  • Intentan adivinar palabras.
  • Confunden letras similares: b, d, q, p u otras consonantes.
  • Cometen errores de inversión de sílabas dentro de las palabras.
  • Realizan sustituciones y omisiones cuando leen o escriben.

El tratamiento de esta condición consiste en aplicar un plan específico de intervención psicopedagógica dependiendo de diversas variables, como las áreas afectadas, capacidades y/o potencialidades de un niño, niña o adolescente. Una correcta intervención permitirá la detección y el diagnóstico oportuno, además de definir estrategias y herramientas que faciliten el aprendizaje académico.

Diferentes tipos

Según la nueva clasificación del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), existen 3 niveles de dislexia:

  • Leve: se manifiesta un alto potencial cognitivo que permite compensar las áreas que requieren apoyo, presentando una respuesta positiva ante el tratamiento.
  • Moderada: muestra una capacidad cognitiva normal con presencia de 1 ó 2 áreas afectadas, lo que requiere de apoyos educativos y adaptaciones.

Grave: presenta un potencial normal o levemente bajo en comparación al promedio, pudiendo encontrarse afectadas las diversas áreas del aprendizaje; se requiere de intervenciones individualizadas y adecuaciones curriculares durante toda la etapa escolar.