Loreto Ahumada: “Estoy feliz con el resultado”

Publicado el 16 de Septiembre, 2020
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Una enfermedad degenerativa de su columna la mantuvo durante meses con fuertes dolores lumbares. Los medicamentos y la kinesiología no surtían efecto, hasta que el traumatólogo Dr. Andrés Guardia, le ofreció una alternativa que ella no había explorado antes: una infiltración que la ayudaría a disminuir sus molestias.

 

Vivir con dolor constantemente puede ser una pesadilla y más aún si no se encuentra una solución. Loreto Ahumada llevaba meses así, con fuertes malestares en la columna. Hasta que 45 días antes de llegar a la consulta del Dr. Andrés Guardia, traumatólogo de Clínica Vespucio, sus dolores fueron cada vez más intensos, al nivel que incluso acostarse se transformaba en sufrimiento para ella: “Era terrible, cada vez que me giraba de un lado a otro en la cama, gritaba de dolor”, asegura.

Más común de lo que parece

La historia era conocida para Loreto. Sufría de lumbago desde hacía tres años y tomaba medicamentos que sólo le disminuían momentáneamente la molestia. El dolor más fuerte le duró meses y desconoce qué lo provocó: “Varias veces me preguntaron qué lo pudo gatillar, si es que hice una fuerza o un movimiento brusco, pero la verdad yo no lo recuerdo”, dice. Sólo sabe que en un comienzo partía en la zona baja de la espalda, de forma constante y que cada vez se hacía más intenso, hasta extenderse hacia la parte superior.

¿El diagnóstico? Enfermedad discal y articular degenerativa de la columna lumbar. Su traumatólogo tratante, el Dr. Guardia, asegura que este es un problema más habitual de lo que se piensa: “Es algo frecuente que en sí no es grave. Afecta de diversas formas y con diferentes grados de dolor, ya sea de espalda o incluso con irradiación de este hacia las piernas”.

La solución estaba más cerca de lo que Loreto creía y llegó de la mano de su médico, quien le habló del bloqueo facetario. Este consiste en administrar corticoides y anestésico a través de una infiltración lumbar para disminuir la intensidad de la dolencia. Si bien no corrige las alteraciones anatómicas que puedan existir, sus efectos analgésicos son inmediatos y a más largo plazo.

Un antes y un después

Loreto aceptó infiltrarse y al poco tiempo comenzó a sentirse mejor. Su alegría era total. “Al cuarto día empecé a ver el cambio. Le decía a mi familia: ‘Ojalá esto dure porque noto la diferencia’. Llamé a mi mamá, a todo el mundo, contándoles que me había hecho efecto la infiltración”, asegura.

Fue un gran cambio para ella, ya que ahora puede dormir bien, trabajar y llevar una vida plena junto a su esposo e hijos, lo que antes se le hacía muy difícil. “Para mi familia era molesto que todo el día me anduviera quejando. Mis hijos y mi marido me escuchaban ‘Ay, me duele la espalda’. Era horrible, porque me limitaba, no podía hacer mi vida diaria y normal. En la noche era peor. Cuando me levantaba, sentía que mi espalda estaba completamente atrofiada, era como tener cemento en la columna”, dice.

Hoy Loreto se siente bien y confía en que seguirá así: “Al principio tenía miedo de que la mejoría fuera momentánea, pero llevo más de un mes sin molestias y estoy feliz con el resultado”. Esto ha permitido que pueda realizar su rehabilitación kinésica de buena manera, lo que la ayudará a mantener su sintomatología controlada e ir recuperando su capacidad física paulatinamente.

Si bien la experiencia de Loreto fue muy buena, el Dr. Guardia es claro al afirmar que esto no siempre es así. “Es verdad que el bloqueo facetario, en general, tiene buenos resultados, pero no todos los pacientes logran un grado de alivio y una experiencia tan beneficiosa como la de ella. Hay algunas personas en quienes el tratamiento funciona muy bien y otras en las cuales el efecto no es tan espectacular, lo cual depende de un sinnúmero de factores”, comenta el médico con prudencia.

¿Cuánto dura el efecto de una infiltración lumbar?

El efecto de este procedimiento es variable, es decir, puede que el alivio perdure en el tiempo o que se requiera una nueva infiltración. “Si al paciente se le pasa la molestia inicial o ésta vuelve con menor intensidad, es posible que un bloqueo facetario sea suficiente. Sin embargo, en casos de dolor crónico podemos repetir el procedimiento, aunque rara vez más de dos veces al año”, explica el Dr. Guardia. 

La infiltración lumbar se realiza de forma ambulatoria en pabellón, por lo que el paciente recibe el alta el mismo día con indicación de reposo relativo. “En general, no se necesita manejo analgésico adicional, pero si la persona estaba con mucho dolor previo al bloqueo, se pueden indicar algunos días extra de descanso en la casa”.

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