Paciente recuperado de COVID-19: “Quiero que todos entiendan que esto es serio”

Publicado el 1 de Julio, 2020
Testimonio COVID19 Jairo Mellado_Clínica Vespucio

A sus 29 años, Jairo Mellado es un sobreviviente. En 2014 se recuperó luego de ser mordido por una araña de rincón. Hoy venció al COVID-19, después de 19 días hospitalizado, siete de ellos conectado a ventilación mecánica.

Nunca pensó que le sucedería a él. Padre de dos hijos y fanático de la “U”, Jairo Mellado solo sabía que tenía un factor de riesgo asociado: sobrepeso. Una vez hospitalizado en Clínica Vespucio se enteró de que también era hipertenso. “Yo era de las personas que dicen ‘esto nunca me va a pasar’, pero me pasó y fuerte. Por eso, quiero contar mi historia, para que todos entiendan que esto es serio y se cuiden”, dice ya de vuelta en su hogar.

Una enfermedad inesperada y progresiva

Jairo no sabe cómo se contagió, pero sí recuerda cuándo comenzaron sus síntomas: “El 6 de mayo me sentí mal en el trabajo, avisé a los supervisores y me llevaron al consultorio, donde llegué con 38° C de fiebre, mucho frío y dolor de cuerpo. Me hicieron el examen y dos días después supe que estaba con COVID-19 positivo. El 11 ya no podía respirar bien, me dolía mucho el pecho y la espalda. Empecé a desesperarme y mi suegro me llevó a la Urgencia de la clínica. Pensé que estaría ahí un par de días, pero tuvieron que ponerme oxígeno por vía nasal. No funcionó”.

Dormir una semana

Pese a los esfuerzos del equipo médico, la dificultad respiratoria de Jairo aumentó, por lo que fue necesario recurrir a una máscara que le cubría la nariz y la boca para oxigenarlo. No obstante, su salud siguió deteriorándose y la ventilación mecánica se volvió la única alternativa viable para salvarle la vida. Fue así como el 16 de mayo lo sometieron a un coma inducido para intubarlo y darle aire a sus pulmones, que estaban funcionando al 25% de su capacidad.

“Los doctores le informaban todos los días a Ivonne, mi pareja, de mis avances o retrocesos. Me trataron de despertar dos o tres veces, pero reaccioné mal e intenté sacarme todo. Hasta que el 24 de mayo desperté, sin saber bien dónde estaba, lleno de tubos”. Ese día era el aniversario 93 del Club Azul, doble alegría para este luchador.

En la cuenta regresiva

Jairo cuenta que hubo momentos en los que se sintió abatido y agotado. “Recuerdo que, al despertarme, pensé: ‘Sáquenme todo, quiero descansar’, pero no se lo dije a nadie. Doy gracias a Dios por mi recuperación y a mi familia, que hizo muchas cadenas de oración por mí. También a los médicos, las enfermeras y los kinesiólogos que me cuidaron. Es complicado para ellos, porque no saben si se van a contagiar o no, pero todo lo hacen por el amor que sienten por su trabajo”, comenta agradecido, y agrega: “Todos los días llegaban con muy buena disposición, para ayudarme y tratar de que saliera adelante, siempre con una sonrisa y buen ánimo. Me trataron muy bien”.

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