Familia recuperada de COVID-19: “Estamos agradecidos de haber sobrevivido”

Publicado el 1 de Junio, 2020
Testimonio Covid19_Clinica Vespucio

Evelyn Salazar estuvo hospitalizada por coronavirus, al igual que sus padres -Ana y Raúl- quienes además estuvieron con riesgo vital y conectados a ventilación mecánica. Tras superar esta enfermedad, hay un antes y un después para esta familia. Conoce su historia.

El lugar y fecha exacta donde ocurrió el contagio es un misterio. Al aparecer los primeros casos de COVID-19 en Chile, a principios de marzo, la empresa donde trabaja Evelyn Salazar -36 años- envió a sus colaboradores con teletrabajo por lo que ella disminuyó al máximo su contacto con el exterior. De hecho, solo salía a comprar insumos básicos. Sin embargo, a pesar de todas las medidas preventivas, Evelyn se infectó y, hasta hoy, sospecha que fue ella el foco de contagio para sus padres.

Efecto dominó

Los primeros síntomas del coronavirus aparecieron entre el 23 y 29 de marzo en la madre de Evelyn, Ana Melgarejo (72 años). Tos, mucosidad, fatiga, entre otros signos, los llevaron a consultar al médico y, luego de realizarle una radiografía, obtuvieron como diagnóstico “neumonía atípica”. Pero no se quedaron tranquilos y pidieron una segunda opinión en Clínica Vespucio. Allí se le tomó el test PCR, prueba específica que mide la presencia del virus en el organismo. ¿El resultado? Positivo. Ana debía ser hospitalizada de forma inmediata.

Un día después de que internaran a su madre, Evelyn comenzó a sentir un fuerte malestar general, acompañado de intenso dolor de cabeza y dificultades respiratorias. Tras consultar también en la clínica, fue diagnosticada e internada por COVID-19. “Esta situación provocó que, como familia, tuviéramos que tomar muchas decisiones de improviso, como, por ejemplo, definir quién cuidaría a mi hijo de un año mientras yo estuviera hospitalizada”.

Pero eso no fue todo. Tres días después del ingreso de Evelyn, su padre, Raúl Salazar (71 años), también fue internado en Clínica Vespucio por problemas respiratorios asociados al coronavirus.

Una prueba familiar

Durante ocho días, Evelyn estuvo internada en la Unidad de Tratamientos Intermedios (UTI). Sus padres quedaron ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), con riesgo vital, por casi un mes. A esta angustia se sumó una más: su marido e hijo también comenzaron a presentar síntomas relacionados con el COVID-19.

“Yo estaba preocupada por cómo avanzaba la salud de mis padres y por la situación de mi esposo, que no sabía cómo iba a evolucionar. El día en que mi papá fue hospitalizado, me vine abajo, pero gracias a una de las enfermeras de Clínica Vespucio, pude salir adelante. Ella me dijo que en todo momento me acompañaría, y eso me dio fuerzas para seguir”, recuerda Evelyn. Algo similar relata su madre, Ana, quien agradece el apoyo del equipo de kinesiólogos, que la contuvo durante todo el tiempo que estuvo hospitalizada.

La clave es confiar

Actualmente, toda la familia se encuentra sana y en casa. Si bien no quedaron con secuelas producto de la enfermedad, Evelyn comenta que sus papás estuvieron algo desorientados los primeros días. “Hoy ya se encuentran haciendo su vida normal, recuperando fuerzas y siguiendo las pautas de ejercicios recomendadas por el equipo de kinesiólogos”, dice.

Al recordar este episodio imborrable para su familia, sostiene: “Ante todo, hay que ser optimistas y aferrarse a lo que es más importante para uno. En mi caso lo eran mi hijo, mis padres y mi esposo: mi familia”. A su juicio, la clave es confiar. “Los equipos médicos de la clínica están poniendo todo su esfuerzo, usando todos los recursos disponibles para que las personas mejoren. Gracias a ellos hoy estamos vivos”.

 

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