Clinica Vespucio

25/10/2014
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Cómo tratar quemaduras por cloro en piscinas

Fecha: 26-12-2011

Las altas concentraciones de cloro exponen la piel a quemaduras que pueden convertirse en úlceras  y afectar severamente la córnea en el caso de los ojos. Tratar lavando la zona con agua clara luego de ocurrido el contacto con el químico, es la fase inicial de prevención antes de acudir a un centro asistencial.

Los diversos casos de menores y adultos quemados por causa del uso excesivo de cloro en piscinas, han puesto la luz de alerta sobre este tipo de accidentes que, con el comienzo de la temporada estival y el consiguiente aumento de las temperaturas, puede volverse más frecuente.

Con la idea de generar conciencia del daño que puede producir la implementación desmedida de este químico en las piscinas, los especialistas de Clínica Vespucio, el coordinador de dermatología Dr. Cristián González y el coordinador de oftalmología Dr. Eduardo Serrano, explican las implicancias de este tipo de complicaciones y entregan consejos para tratarlas.

Según el Dr. González, corrosivos como el cloro aplicado en forma errónea,  en un porcentaje más alto al necesario en una piscina, “puede originar quemaduras químicas de diversa gravedad cuando este elemento entra en contacto con una piel mojada o húmeda que conducen a un daño celular cutáneo. Las quemaduras de la piel pueden ser de profundidad variable, afortunadamente hasta ahora han sido casos leves, pero pueden llegar a producirse quemaduras más graves que pueden dejar secuelas pigmentadas o cicatriciales en la piel”.

Por su parte, el Dr. Serrano manifiesta que el contacto de este componente con los ojos es capaz de generar diversas molestias. “En concentraciones bajas puede producir enrojecimiento, lagrimeo, intolerancia a la luz y dolor (queratitis), por lo que la idea es prevenir mediante el uso de lentes de natación”, detalla.

El contacto directo del cloro (no diluido en agua) con los ojos puede provocar quemaduras profundas graves a nivel de la córnea, por lo que también es recomendable protegerse durante su manipulación.

Al referirse al tratamiento inicial tras verse expuestos a altas concentraciones de cloro, el dermatólogo de Clínica Vespucio recomienda, “lavar la piel y el pelo con agua limpia y clara protegiendo los ojos durante el proceso, como mínimo durante 15 minutos, de no considerar este tiempo, continuar lavando las zonas afectadas mientras se realizan cuidados básicos y el transporte a un centro asistencial”, explica.

En el caso del daño al sistema ocular, “la idea es irrigar los ojos con agua clara o suero fisiológico durante un mínimo de 15 minutos”, al igual que con la piel. Si no se considera ese lapso se debe continuar la irrigación mientras se realiza otro cuidado básico y transporte a un centro asistencial. El Dr. Serrano indica que uno de los consejos relevantes, es quitar los lentes de contacto si existen y extraerlos sin ocasionar un trauma adicional para el ojo.

La inclusión de cloro en las piscinas tiene por objeto cumplir el rol de agente desinfectante. Debe utilizarse cloro especial para uso en piscinas y no cloro a granel. La cantidad a aplicar dependerá de diversos factores como la temperatura del agua, la extensión de la piscina, la presencia de rayos solares y la introducción de otras sustancias químicas en el agua.

Debido a que controlar la cantidad de cloro aplicada a las piscinas de los diversos lugares de entretención que las mantienen no es un tema de fácil fiscalización para el usuario ni debiera ser objeto de su preocupación, lo recomendable es preferir las más conocidas, que tengan elementos de seguridad como un salvavidas, escaleras de acceso con pasamanos y por supuesto, en caso de sufrir alguna emergencia, practicar inicialmente los consejos antes señalados por los especialistas para luego trasladar rápidamente al afectado a un centro asistencial.