Fecha: 20-05-2009
Existen precauciones especiales que debes tener en cuenta si vas a ser mamá y tienes menos de 20 años o más de 40. Conoce los principales riesgos de cada caso y toma medidas.
Aunque, según los expertos, la edad ideal para un embarazo se encuentra entre los 20 y los 35 años, esto no significa que las mujeres menores de 20 o mayores de 40 años no puedan tener bebés sanos y un parto sin complicaciones. El secreto está en conocer los riesgos y tomar las acciones necesarias para prevenirlos. También es escencial vigilar la salud de la madre para tratar oportunamente cualquier signo de alarma.
Riesgos de la juventud
El principal problema al que se enfrenta una joven a quien la sorprende el embarazo antes de los 20 es precisamente ese: la sorpresa. Como la mayoría de los embarazos de las adolescentes son no esperados, muchas de ellas se dan cuenta de su estado en forma tardía, por lo cual el control prenatal en los primeros meses es, prácticamente, nulo. También influye el hecho de que estas madres, por lo general, no se alimentan bien y en algunos casos existe mayor consumo de sustancias tóxicas (como alcohol o tabaco o drogas). Todos estos factores hacen que aumente el riesgo de sufrir pre-eclampsia, de tener un parto prematuro, de dar a luz un bebé de bajo peso o con alguna malformación en el caso de uso de drogas.De igual manera, la juventud de la madre puede hacer que el parto sea un poco más prolongado, que la mujer sufra un descontrol emocional o se presenten lesiones vaginales o desgarros si la madre es muy pequeña. Por ello es importante que planees con anterioridad a qué clínica o centro de salud acudirás llegado el momento.
Desafíos de la madurez
Es un hecho que hoy las mujeres postergan cada vez más la maternidad. Se calcula que una de cada cinco tiene su primer hijo después de los 40. Por la edad, estos embarazos también son de alto riesgo. Los especialistas aseguran que estas mujeres padecen con mayor frecuencia enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión arterial, obesidad o afecciones en la tiroides que deben ser controladas para no afectar al feto. En general, en las mamás de más de 40 años, aumenta la tasa de cesáreas y parto instrumentado, mientras que sus hijos tienen más riesgo de presentar alteraciones cromosómicas, defectos congénitos y existe una gran amenaza de aborto espontáneo en el primer trimestre.
Cuestiones de la mente
Dado que la madurez emocional de la madre en los dos escenarios es muy distinta, es conveniente que sepas cuáles son las fortalezas y los temores a los que te enfrentarás.
Si eres una mamá adolescente, con frecuencia el embarazo genera un estado de crisis en ti y en tu familia, desencadenando momentáneamente un desequilibrio donde la culpabilidad se convierte en el centro de tus emociones. Con seguridad, si el embarazo te sorprendió antes de los 20, te sentiste preocupada por el aspecto económico, tu futuro y la relación con tus padres o con tu pareja.
Sin embargo, de acuerdo con la experiencia médica, con el paso de los días, la ansiedad disminuye, y es en este momento cuando debes analizar lo que va a pasar con tu vida.
Los especialistas recomiendan trabajar la aceptación del embarazo y fortalecer la relación con la familia y la pareja. Si logras equilibrar tus emociones y llevar un embarazo tranquilo, transmitirás esa serenidad a tu bebé. Como mamá adolescente tienes la ventaja de que tu cuerpo es joven y fuerte; y el gran optimismo y amor por la vida que disfrutas a tu edad con seguridad ejercerá un efecto benéfico sobre todo el proceso.
Todo lo contrario sucede con las mamás mayores de 40. Estas mujeres, por lo general, llevan varios años buscando el embarazo, entonces el niño es una guagua deseada. Si es tu caso, dada tu experiencia en la vida y la muy probable estabilidad económica y emocional, este puede ser un momento indicado para convertirte en madre. De todas maneras es importante que trabajes mucho el vínculo con tu guagua y en especial tu relación de pareja, pues esto contribuirá enormemente a tu tranquilidad.
Si vas al médico de inmediato y sigues todas sus recomendaciones, te sentirás más tranquila.
A cuidarse por dos
Todo embarazo requiere control, pero en las mujeres menores de 20 o mayores de 40, la vigilancia médica y los cuidados propios deben ser más rigurosos en aras de reducir los posibles riesgos.
En proceso de adaptación
María Alejandra (17 años)
“Al principio fue muy difícil por mi edad, pero todo ha sido un proceso de adaptación. Ahora, con ocho meses de embarazo, siento más amor por mi guagua; esto, unido al cariño que le transmiten mis seres queridos, ha hecho la espera mucho más linda. Claro que todavía hay gente que por la calle se sorprende cuando me ve embarazada tan joven, pero estoy tranquila porque siento una alegría inmensa. Como tuve una amenaza de aborto a las cinco semanas de embarazo, desde el principio fui al médico, quien me indicó cuáles eran los cuidados que debía tener en cuanto a alimentación y ejercicio. Comencé a hacer pilates, lo cual me ha ayudado muchísimo. Además, empecé a consumir más fibra y frutas que, en verdad, no estaban muy presentes en mi dieta, y también a tomar jugos naturales y sopas. He decidido que continuaré viviendo con mi mamá y cuando nazca Sofía volveré a la universidad”.
Una guagua muy esperada
Consuelo, (43 años)
“Llevábamos nueve años buscando una guagua y de repente, sin hacer tratamiento de fertilidad, quedé embarazada de Juan Francisco, es decir, mi embarazo fue esperado pero no planeado. Por mi edad, me atendió un especialista en embarazos de alto riesgo, quien inicialmente me veía cada mes. En el tercer mes presenté un sangrado y tuve que estar en total reposo por 20 días. Luego tuve una dilatación del cuello uterino que creaba amenaza de aborto, por eso, cuando llegué a los cinco meses de embarazo me practicaron un cerclaje para evitar que el cuello se siguiera dilatando, un procedimiento que a pesar de ser riesgoso, funcionó perfectamente. Como soy vegetariana desde hace muchos años, tuve una anemia muy fuerte que controlé con una dieta equilibrada para mantener buenos niveles de hemoglobina y luego presenté diabetes gestacional, que también se contrarrestó con una adecuada alimentación. Cuando tenía ocho meses y una semana me practicaron una cesárea. Mi guagua nació perfecto”.
Texto publicado en la revista Embarazo y Parto y elaborado con la colaboración del gineco-obstetra de Clínica Vespucio, Dr. Enrique Gaggero.
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