Encerrarse en invierno no es bueno para la salud

Publicado el 5 de Junio, 2019
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En la tercera edad, la capacidad para realizar las actividades diarias normales y desenvolverse de forma autónoma es un predictor de buena salud. Y la frase “quédese acostado mejor, hace mucho frío”, representa lo contrario, pues no moverse atenta contra el estado físico del adulto mayor.

Se sabe que la falta de movilidad es un síndrome geriátrico perjudicial para los adultos mayores, sobre todo con la llegada de las bajas temperaturas, las lluvias y la humedad. “Quedarse en cama o disminuir nuestros movimientos afecta múltiples sistemas y se asocia a peores resultados en salud”, explica la Dra. Mónica Avilés, geriatra de Clínica Vespucio.  

Pero ¿cuáles son los riesgos en la tercera edad asociados a la errónea creencia de que al encerrarse en invierno se evitan, por ejemplo, las enfermedades respiratorias? La especialista lo aclara:

  • Musculoesqueléticos, genera atrofia y debilidad muscular con disminución de la tolerancia al ejercicio.
  • Pulmonares, menor expansión torácica y reducción del movimiento que limpia la mucosidad nasal y del reflejo de la tos, generando riesgo de neumonía.
  • Digestivos, menor apetito por la disminución del movimiento intestinal, con mayor riesgo de constipación.
  • Psicológicos, aislamiento social y disminución del ánimo, incrementando las posibilidades de sufrir depresión.
  • Articulares, la fuerza muscular se reduce hasta en un 55% a las 6 semanas de inmovilización, lo que conlleva posibles contracturas y mayor rigidez en las articulaciones.

Recomendaciones

La Dra. Avilés señala que en invierno “es importante mantener activo al adulto mayor. Quedarse en casa no implica quedarse en cama, por lo tanto, hay distintas actividades que se pueden realizar para favorecer la participación”.

En general

  • Leer y realizar actividades de mejora para su hogar.
  • Participar en distintas dinámicas familiares o pasar el día con los nietos.
  • Abrigarse bien y no dejar de relacionarse con las amistades y familiares a causa del frío.
  • La exposición a la luz solar es muy importante para mantener los niveles de vitamina D.

En particular

  • Mantener el hogar con temperaturas agradables.
  • Ventilar constantemente los espacios habitables.
  • Evitar los cambios brucos de temperatura.
  • Usar ropa adecuada y cubrir zonas donde se pierde más calor, como cabeza, oídos y pies.
  • Ante síntomas de resfrío, no automedicarse y consultar a la brevedad a un especialista.
  • Taparse la boca con el antebrazo al toser o estornudar.
  • Usar pañuelos desechables y eliminar los pañuelos de género.
  • Lavarse las manos con frecuencia.
  • No visitar a otros enfermos con infecciones respiratorias.
  • Evitar las aglomeraciones y la exposición a factores contaminantes.
  • Mantener una adecuada hidratación.
  • Vacunarse contra la influenza.

Los adultos mayores más sedentarios y frágiles, es decir, aquellos de edad muy avanzada con múltiples patologías crónicas y consumo de varios medicamentos, son quienes presentan mayor riesgo de complicaciones por la poca movilidad durante el invierno.

Médico: Dra. Mónica Áviles González
Especialidad: Geriatría

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